De acuerdo con el Estudio ENPE (Estudio Nutricional de la Población Española), cerca del 40% de la población española sufre sobrepeso, y casi un 22% obesidad. Es por ello que el Grupo Internacional de Trabajo en Obesidad y la Organización Mundial de la Salud han clasificado esta enfermedad como la epidemia del siglo XXI.

La obesidad es una enfermedad crónica que se caracteriza por un exceso de peso, es decir, un acúmulo de grasa corporal. Se debe principalmente a un desequilibrio entre las calorías consumidas y las utilizadas, es decir, se ingieren más calorías de las que se gastan.

La principal complicación de la obesidad es que lleva asociadas múltiples patologías como la hipertensión o la diabetes tipo 2, que es necesario controlar con la ayuda de una alimentación variada y saludable, actividad física regular y, en caso de necesidad, tratamiento farmacológico.

La carne de cerdo es baja en grasa en sus cortes magros y permite cocinados saludables sin necesidad de un aporte extra de grasa, como el cocinado al horno, al vapor o a la plancha, por lo que se trata de un alimento adecuado dentro del tratamiento y la prevención de la obesidad y el sobrepeso. Por ejemplo, un filete de lomo de cerdo (125 g) aporta 130 kcal, mientras que una ración individual de salmón (150 g) aporta más del doble, 273 kcal.

Por otro lado, la dieta diaria tiene que asegurar que el aporte de vitaminas y minerales sea el adecuado, lo que no ocurre en algunas dietas restrictivas, sin embargo, la carne de cerdo ayuda a cubrir estas necesidades.

Las dietas bajas en grasa son aquellas cuya densidad energética es menor y suelen contener más fibra, por lo tanto, pueden ayudar a aumentar la saciedad. Estas dietas pueden ser una opción adecuada cuando es preciso disminuir los niveles de colesterol del paciente. Los cortes magros de carne de cerdo y los productos cárnicos magros como el jamón serrano, lomo embuchado o jamón cocido son adecuados para ser incluidos en este tipo de dietas por su escaso aporte lipídico.

En definitiva, la carne de cerdo por su composición nutricional, asegura un correcto recambio proteico con un valor calórico similar al de otras carnes blancas. Se trata de un alimento adecuado en dietas de reducción de peso y control de la obesidad por su bajo contenido en grasa en sus cortes magros, su gran cantidad de proteínas y su adecuado contenido en vitaminas y minerales.