Resulta habitual escuchar hablar sobre la importancia de “tomar menos grasa” o de incluir “alimentos con poca grasa” en nuestra dieta. Sin embargo, desde hace algún tiempo las recomendaciones nutricionales se centran más en la calidad de la grasa que en la cantidad. Por ello, se recomienda sustituir el consumo de grasas saturadas, consideradas como “grasa mala” por grasas insaturadas, o “grasa buena”, en el marco del mantenimiento de la salud cardiovascular.

En una alimentación variada y equilibrada se deben consumir todos los nutrientes necesarios para alcanzar los requerimientos nutricionales diarios, y favorecer la prevención o tratamiento de patologías tales como el síndrome metabólico, la obesidad, enfermedades cardíacas, diabetes o dislipemias. En este ámbito, se recomienda que la ingesta diaria de grasas no sobrepase el 30 % del total de la energía diaria. De este porcentaje, las grasas saturadas no deben superar el 10 %, aconsejando la sustitución de estas por las de tipo insaturado, tanto ácidos grasos monoinsaturados como poliinsaturados.

La carne de cerdo de capa blanca ¿qué tipo de grasas tiene?

La carne de cerdo de capa blanca muestra un perfil lipídico muy interesante ya que únicamente un tercio de la grasa es saturada. El resto, lo componen principalmente ácidos grasos monoinsaturados convirtiendo a este tipo de carne en un valioso alimento dentro de nuestro patrón alimentario.

En relación al perfil lipídico ideal de la carne, vemos que los ácidos grasos monoinsaturados ocupan entre un 43 y 66 %, los poliinsaturados menos del 23 % y los saturados, menos del 33 %. Si comparamos estos valores con los de la carne de cerdo comprobamos que se ajusta a este perfil lipídico recomendado, constituyendo las grasas monoinsaturadas el 42,9 %, las poliinsaturadas el 15,9 % y las saturadas el 34 %. Es cierto que algunos cortes del cerdo contienen grasa superficial y visible que se puede eliminar fácilmente. Del mismo modo, estos permiten una gran variedad de técnicas culinarias sencillas que no requieren una gran adición de grasas como la plancha, horno, asado, etc. Además, la carne de cerdo admite un sinfín de especias y hierbas aromáticas lo que disminuye la cantidad de sal necesaria para su elaboración.

Calidad nutricional de la carne de cerdo de capa blanca

Además, es una carne de gran interés nutricional no sólo por la calidad de su perfil lipídico, sino también por el resto de nutrientes que contiene. Es una estupenda fuente de proteínas de calidad, así como de vitaminas del grupo B (B1, B3, B6 y B12), y minerales como el zinc, hierro de tipo hemo, potasio y fósforo que desarrollan funciones esenciales en nuestro organismo, entre ellas, el funcionamiento del corazón.

Por todo ello, la carne magra de cerdo es un alimento que se puede incluir dentro de las recomendaciones nutricionales de una dieta variada y equilibrada que ayude a prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares.