La variedad de alimentos en la dieta nos aporta diferentes nutrientes que nuestro organismo necesita para su correcto funcionamiento, y el bocadillo, es una buena manera de contribuir a este aporte. Lo ideal es que el pan sea integral, ya que tiene un mayor contenido en fibra, y que contenga ingredientes de calidad nutricional, es decir, que incluya alimentos con un alto contenido en proteínas y bajo contenido en grasa, como los derivados magros de la carne de cerdo: lomo embuchado, jamón cocido o jamón serrano, acompañado de vegetales y un lácteo poco graso.

Por ejemplo, un bocadillo de jamón cocido, con tomate natural y/o lechuga, queso fresco, una pieza de fruta y un vaso de agua constituyen una ración perfecta para consumir entre las comidas principales. De este modo, evitamos inclinarnos por productos poco recomendados, como bollería o snacks y aperitivos industriales que, con frecuencia, tienen una gran proporción de grasas saturadas, azúcar y calorías.

En este contexto, un correcto aporte de nutrientes de calidad, resulta de especial relevancia en la dieta de un niño, ya que este se encuentra en la edad de crecimiento donde el 50 % de los aminoácidos esenciales de la dieta se emplean para sintetizar músculo, y el resto, para el metabolismo celular. Además, la ingesta de media mañana y la merienda, les ayuda a mantener un óptimo rendimiento tanto escolar como extraescolar, y a mantener la energía hasta las comidas principales.

Por ejemplo:

Carne de cerdo en edad escolar
Carne de cerdo en edad escolar

A su vez, la carne de cerdo de capa blanca se puede integrar en forma de bocadillo también en la dieta de los adultos, ya sea a media mañana o como merienda:
• En adultos sanos los derivados cárnicos magros se pueden incluir dentro de las raciones de proteínas diarias recomendadas (de 1 a 3) mediante un bocadillo o sándwich a media mañana o en la merienda. Este proporciona proteínas de alto valor biológico y vitaminas del grupo B.
• Las mujeres en edad fértil poseen mayor riesgo de padecer anemia ferropénica por las pérdidas menstruales, por lo cual, es imprescindible asegurar un aporte de hierro suficiente mediante la alimentación y suplementos en caso de ser necesarios, siempre prescritos por un especialista. En este sentido, la carne de cerdo de capa blanca y sus derivados cárnicos poseen un alto contenido en hierro hemo, de alta biodisponibilidad, por lo que son una buena opción para favorecer el aporte de hierro mediante la alimentación, tan necesario en este grupo de la población.
• Durante las etapas del embarazo y la lactancia de la mujer, los requerimientos nutricionales proteicos aumentan de 15 a 20 gramos al día. Por eso, los derivados cárnicos magros en forma de bocadillo son una buena elección, ya que son una buena fuente de proteínas de calidad.
• Con frecuencia, el apetito y las funciones digestivas de las personas mayores se encuentran disminuidos, por lo que es recomendable que consuman alimentos con la mayor biodisponibilidad de nutrientes posible. En este caso, los cortes magros del cerdo y sus derivados facilitan este aporte, ya que tienen un alto contenido en proteínas de alto valor biológico y son fuente de diferentes minerales y vitaminas que contribuyen a evitar un posible estado de desnutrición, una situación habitual en este grupo de población. Además, es importante incentivar la apetencia de las personas mayores mediante alimentos con una textura y sabor agradables y fácilmente masticables, como lo son la carne de cerdo y sus derivados.

Por todo ello, los bocadillos de derivados cárnicos de cerdo de capa blanca, acompañados de vegetales y lácteos poco grasos, son una buena opción en el ámbito de una alimentación variada, equilibrada y adaptada y adaptada a las diferentes etapas de la vida y situaciones fisiológicas.