Japón, uno de los países más poblados del mundo, destaca por su importación de porcino debido a una fuerte dependencia del sector agrícola exterior. Además, nuestros productos nacionales siguen siendo altamente apreciados por la población nipona, llegando a considerarse casi un lujo.

En este sentido, las importaciones de carne porcina a esta región se traducen en un elevado consumo de carne de cerdo, situándose como la segunda más consumida de todo el país, y en la presencia del cerdo en la gastronomía nipona.

 

El país del sol naciente siempre se ha caracterizado por una gastronomía exótica a base de arroz, pescado crudo o semi-crudo y otros ingredientes tales como verduras, huevos y algas.

Aun así, esto no impide al país nipón ser el segundo importador mundial de carne de cerdo y el quinto en productos cárnicos elaborados.

Demanda de productos nacionales en Japón

En los últimos años hemos visto un creciente reclamo de productos optimizados nutricionalmente y adaptados a las necesidades de los distintos grupos de población. En Japón la tendencia no ha sido diferente. Los productos de carne de cerdo parecen gozar de unagran acogida dentro del país debido al sinfín de posibilidades gastronómicas que presentan. Aun así, el plato estrella en Japón sigue siendo el jamón serrano, un producto limitado a sectores más reducidos de la población que buscan la calidad y exclusividad de su sabor. Así, los productos de porcino español son considerados por los japoneses como un producto gourmet o delicatessen.

El mercado porcino español en Japón

Japón es el segundo mayor mercado importadormundial de carne de porcino, justo por detrás de China. El año pasado importó más de 1,2 millones de toneladas de carne de cerdo y sus derivados, correspondiendo un 9,6 % del total importado al sector porcino español. Por su parte, el valor alcanzado fue superior a los 440 millones de euros, el 9,2 % del valor total de las importaciones japonesas. Así, España se sitúa como el cuarto proveedor de porcino del mercado japonés, contando con más de 130 establecimientos autorizados para exportar carnes y productos cárnicos de porcino a Japón.

Asimismo, desde el año 2008 se ha observado un crecimiento de las exportaciones niponas del 578,9 %, pasando de las 17.323 toneladas de entonces a las 117.617 del año 2017, de ahí la gran relevancia de este mercado para los productos españoles. No sólo se trata de un mercado de amplias dimensiones, sino que también posee una elevada capacidad de compra, caracterizada por una creciente implantación del sector porcino.

Prueba de ello son los múltiples restaurantes españoles y bares de tapas tan de moda en Japón, que contribuyen a un mejor conocimiento de la península Ibérica y su gastronomía.

La gastronomía japonesa y el cerdo: el tándem perfecto

Los productos cárnicos son, en la actualidad, una parte importante de la dieta japonesa. El tipo de carne más popular en Japón, por supuesto, es la carne de cerdo. Es particularmente popular en Okinawa, Kyushu y el área de Kanto.

Dentro de la gastronomía japonesa existen un sinfín de platos en los que la carne de cerdo y sus derivados son la estrella principal.

Si hay un plato que realmente pueda definir la popularidad del cerdo dentro de la gastronomía nipona ese es el katsudon. Consiste en un bol de arroz cubierto con una chuleta de cerdo rebozada, conocida como tonkatsu, huevo revuelto y otros ingredientes que definen su inconfundible sabor. Su nombre está formado por las palabras japonesas tonkatsu (chuleta de cerdo) y donburi (bol de arroz) y los estudiantes suelen preparar esta receta antes de un examen o prueba importante ya que katsu se escribe igual que el verbo ganar.

Además, el tonkatsu puede degustarse con otros múltiples ingredientes como arroz, curry y katsu karē, haciéndolo así un plato muy versátil y para todo tipo de públicos.

Además, existen infinidad de manjares muy populares propios de la región, como el butaniku no shōgayaki (cerdo al jengibre) o el ramen. Este plato ampliamente conocido de la gastronomía japonesa se prepara con fideos y un caldo cocinado a base de carne de cerdo, huevo, pasta de pescado y diversas verduras como la cebolla, el ajo y las algas.

En definitiva, la carne de cerdo y los productos cárnicos son alimentos de elevada densidad nutricional que forman parte, no solo de la Dieta Mediterránea, sino también de un considerable número de recetas más allá de nuestras fronteras.