Muchos son los parámetros que deben considerarse a la hora de planificar un plan de alimentación.

Después de una estudiada y concienzuda valoración inicial para conocer cómo es el día a día de la persona que tenemos enfrente, es hora de establecer los cambios necesarios para conseguir el objetivo deseado.  ¿Come en exceso? ¿Come poco en cantidad pero se excede en alimentos con una densidad calórica elevada? ¿Relaciona el aburrimiento con la comida?, ¿No controla las cantidades?…

En este post vamos a centrarnos en el tema de las porciones, intentando establecer una ayuda sencilla y útil para la práctica profesional diaria.

EL USO DE LAS MANOS COMO GUÍA

De todos es sabido que un plan de alimentación, sea como fuere,  debe tener ciertas premisas:

  • Variada
  • Agradable y palatable
  • Suficiente
  • Adaptada

A la hora de controlar cuánto se come, la planificación puede hacerse mediante raciones, gramajes o usando intercambios.  Lo más preciso es el pesaje, pero ¿es realmente lo más práctico?

Para preservar la salud es conveniente servir raciones moderadas  y son muchas las personas que no conocen bien el tamaño que deben tener las diferentes raciones de sus comidas. En este sentido las raciones de los diferentes grupos de alimentos pueden relacionarse con las palmas de las manos de cada persona.

La idea es sencilla; las manos son proporcionales  al tamaño corporal (excepciones aparte) y son una buena guía para las proporciones de los diferentes grupos de alimentos.

¿A QUÉ CORRESPONDE LA RACIÓN DE…?

  • Proteínas: Se hará una distinción entre carne y pescado, sencillamente por el porcentaje de agua que contiene cada una.
    • Carne: Tamaño de la palma de la mano, que va desde la muñeca hasta dónde empiezan los dedos. El grosor de la pieza debe ser más o menos de un dedo.
    • Pescado: Tamaño de la palma de la mano, que va desde la muñeca hasta el final de los dedos.
  • Verduras y hortalizas: Ya sean en su forma crudas como cocinadas, la cantidad que entra en las dos palmas de las manos juntas en forma de cuenco.
  • Frutas: Toda la cantidad que quepa en una mano abierta.
  • Hidratos de carbono: Cantidad que ocupa un puño cerrado de pasta, arroz, patata…
  • Grasas: Proporción que ocupa el tamaño de la primera falange del dedo índice,

         

Este método, igual que puede ocurrir con el del método del plato, es un método de aprendizaje y reeducación, pero presenta ciertas limitaciones; hace referencia a la cantidad como concepto de proporción, sin tener en cuenta el valor nutricional y calórico de los alimentos.

El objetivo de este método no es perder peso, sino enseñar  a comer raciones adecuadas. Ahora bien, aquellas personas acostumbradas a ingestas con raciones abundantes obviamente verán reducido su peso aplicando este sencillo método.