El sector porcino de capa blanca de España pelea en lo más del comercio internacional. Eso significa que está presente en los principales mercados, en muchos de ellos como primer proveedor. Pero también implica que el resto de los países competidores nos ven como el rival al que deben arañar cuota de mercado para poder crecer en esas plazas tan apetecibles.

En efecto, todos los principales productores del mundo quieren vender en mercados como Japón, Corea, Singapur, economías hoy muy saneadas, que cuentan con empresas serias que compran grandes volúmenes para abastecer a una amplísima población.

Además, son países en los que el precio, aunque tiene un peso importante como en cualquier transacción comercial, es solo un argumento más a la hora de elegir un proveedor. Es decir, que hay otros valores que cuentan y mucho. Valores en los que somos fuertes en nuestro sector.

En definitiva, se trata de clientes soñados, deseados y envidiados. Por eso, ahora que los tenemos, no podemos descuidarnos y debemos seguir ofreciéndoles aquello que demandan para que sigan eligiendo nuestros productos. Eso implica estar muy atentos a sus necesidades para poder dar una respuesta rápida y eficaz.

Entre esas demandas, hay una que siempre va a estar por encima de todas, la seguridad alimentaria. Si hay algo de lo que huyen las autoridades de un país que abre sus fronteras a un producto, o una empresa que lo adquiere para comercializarlo internamente, eso son los problemas sanitarios.

En ese sentido, jugamos con la ventaja de trabajar con el sistema de producción europeo, el más exigente del mundo en esta materia. Claro que eso no impide que las precauciones deban extremarse, tanto en la producción como en los momentos delicados que suponen las visitas organizadas a centros de producción por parte de misiones comerciales.

Son auténticos exámenes que hay que superar para poder exportar, pero con un agravante: un descuido o fallo de una empresa puede acabar perjudicando a todo el sector. Cuando alguien visita una empresa, más aún cuando lo que se produce ahí se va a destinar a alimentar a su población, a su propia familia, lo que quiere es ver que todo está perfecto.

Cualquier mínimo problema no tiene por qué ser perdonado, sobre todo porque hay otros proveedores mundiales deseando demostrar que pueden sustituirnos. Hay aspirantes que opositan a nuestra posición de liderazgo mundial, no lo olvidemos, por lo que la autoexigencia debe ser máxima y no dejar el más mínimo resquicio de duda en esas visitas.

Dicho esto, para tener éxito en esas visitas y en nuestra oferta hacia los mercados premium, desde INTERPORC nos gusta recordar que no debemos descuidar otros factores que, además, son cambiantes en el tiempo y en el espacio.

En el espacio porque lo que para nosotros es calidad puede no serlo exactamente igual en otros países y culturas. Hay que conocer bien el terreno y a los consumidores locales para ofrecerles y presentarles los productos que desean con los niveles de exigencia que tienen ellos.

Y en el tiempo porque estos parámetros son volátiles. En la calidad de hoy entran factores, como el bienestar animal o niveles bajos de grasa y sal, que antes no se demandaban y que hoy es preciso cumplir y demostrar. El concepto de calidad evoluciona, no conviene olvidarlo, y hay que estar siempre atento a esas variaciones.

Por último, cabe remarcar un punto en el que nos hemos hecho fuertes y que debe seguir siendo un emblema del sector porcino de capa blanca de España: la seguridad que transmiten nuestras empresas como socios confiables.

Que nos identifiquen como partner de confianza es un valor intangible que no tiene precio. Eso implica que quien trabaja con nosotros tiene la seguridad de que vamos a responder en los plazos y volúmenes acordados, sin sorpresas ni problemas desagradables.

Todo esto debe seguir siendo así porque, no lo olvidemos, nos estudian como caso de éxito internacional. Seguir dando las respuestas que nos exigen estos mercados es el camino para poder mantener la situación de privilegio que nos merecemos y por la que hemos trabajado tanto.