El último tercio del año ha vuelto a traernos noticias de la propagación de la Fiebre Porcina Africana (ASF por sus siglas en inglés) en Europa, con situaciones preocupantes como la aparición de nuevos focos en Italia e incluso en Suecia, en una zona muy alejada de los casos que se habían producido hasta ahora.

Resulta por ello fundamental que en España no bajemos la guardia ante una enfermedad que, de traspasar nuestras fronteras, puede ocasionar un gran daño terrible.

Solo hay que recordar lo sucedido entre 1960, fecha de la llegada de la Fiebre Porcina Africana a España por última vez, y 1995, cuando la UE nos declaró por fin libres de esa enfermedad. Hay unanimidad en que mantener ese estatus es el logro más importante en sanidad del sector porcino español en las últimas décadas.

Un éxito que se ha conseguido gracias a la excelente labor de un gran equipo, los más de 400.000 profesionales del sector. La responsabilidad y profesionalidad demostrada por todos para adoptar las medidas preventivas necesarias han sido sin duda claves en este resultado positivo… y así debemos seguir.

Pilares y vías de entrada

Desde INTERPORC nos tomamos muy en serio la Fiebre Porcina Africana. Por eso, además, de participar muy activamente en las acciones que ha desarrollado el Grupo Operativo PREVPA para prevenir la llegada de esta enfermedad, desde la Interprofesional no disminuimos en ningún momento la intensidad de nuestras labores de concienciación, formación y recuerdo de los protocolos que es preciso seguir a diario.

En ese sentido, lo primero que tenemos en cuenta son los tres pilares de la gestión del riesgo frente a esta enfermedad en España, que no son otros que medidas de prevención para evitar su entrada y difusión; vigilancia activa y pasiva; y contingencia para responder rápidamente y de manera efectiva y coordinada si se presenta un caso.

En segundo lugar, nos centramos en las tres posibles vías que puede tener la entrada de la Fiebre Porcina Africana. Son tres puntos críticos en los que hay que extremar las precauciones. Concretamente la importación de cerdos desde otros países o el paso por la frontera de jabalíes infectados; la ingestión por parte de los animales de algún producto contaminado; o el contacto con material contaminado.

Todas estas posibilidades se han producido en otros países europeos en los que se han detectado focos, por lo que no se puede minimizar ninguna de ellas, por muy difícil que pueda parecer.

En este sentido, en relación con la última, hay un mensaje claro que es necesario recordar para protegernos porque apela a la bioseguridad de cada uno. La higiene personal, la limpieza de la ropa y el calzado y la desinfección de vehículos (también los particulares si han estado en el campo y hay posibilidad de haber tenido contacto con material contaminado) son posibles focos de contacto que no se deben olvidar.

Intensa labor de INTERPORC

Todas las actuaciones que realizamos desde la interprofesional buscan dar una respuesta adecuada, atendiendo especialmente a las tres vías ya que, si bien hay que saber responder si llega, lo realmente importante es que la prevención evite que se produzcan focos.

Por ejemplo, entre otras acciones, hemos organizado webinarios informativos en los que hemos contado con especialistas veterinarios, responsables de la administración y expertos diversos en la ASF. La cantidad de participantes que ha tenido cada uno de ellos y el interés demostrado en forma de alta participación y preguntas a los ponentes nos ha reafirmado en la profesionalidad del sector y el interés común que tenemos todos en adoptar los protocolos de bioseguridad necesarios para seguir libres de casos.

Otra acción destacada, en este caso centrada en animales salvajes como los jabalíes, ha sido la realizada junto al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para sensibilizar tanto a los profesionales del sector (ganaderos, transportistas, comerciantes, industriales…), como a cazadores y turistas sobre la necesidad de extremar las medidas de prevención y bioseguridad, así como recalcar la importancia de no alimentar a los animales salvajes.

Además, hemos elaborado varios vídeos explicativos que recogen medidas de bioseguridad específicas frente a la ASF; hemos publicado posters y otros documentos informativos destinados a recordar a los profesionales de las granjas los protocolos de bioseguridad que deben seguir; hemos lanzado notas de prensa para difundir entre la población la importancia que tiene seguir libres de esta enfermedad porcina; hemos organizado charlas y sesiones formativas específicas para profesionales del sector y medios de comunicación…

Son muchas acciones, pero no vamos a parar. Es una labor importante y vital en la que no podemos cejar porque el sector, sus profesionales y los miles de personas que dependen de él se juegan mucho en esto.