Lejos de ser un sector anclado en el pasado, el sector porcino español es un sector moderno, tecnológicamente avanzado y altamente digitalizado. Un líder mundial y un ejemplo internacional de buenas prácticas y excelencia en la producción.

Un estatus que ha alcanzado trabajando firmemente con principios muy sólidos como su respeto por el medio ambiente, su apuesta decidida por el bienestar animal, la búsqueda constante en la mejora de la calidad nutricional de sus productos y las oportunidades que aporta a grupos sociales como las mujeres o los jóvenes que emprenden proyectos de ganadería familiar.

Firmes avances en las variables medioambientales

Uno de los aspectos más positivos de esos resultados es que han llegado tras la apuesta del sector porcino por convertirse en un sector moderno que realiza grandes inversiones para implementar rápidamente cualquier novedad tecnológica, principalmente aquellas que contribuyan a mejorar las variables medioambientales.

Gracias a esas inversiones, aunque entre 1990 y 2021 el censo porcino creció un 192% y la producción de carne un 160%, las emisiones GEI del sector solo crecieron un 9,5%.

Esto es posible porque se ha pasado de unas emisiones de 409 kilos de Co2 por cabeza a tan solo 233,34. Casi la mitad.

El enorme esfuerzo desplegado para minimizar su impacto medioambiental queda también patente si se tiene en cuenta que sus emisiones son el 25,5% del total de emisiones de la ganadería, mientras que el peso específico de la producción porcina representa el 40,7% de la Producción Final Ganadera de España.

Ese resultado es la suma de importantes descensos en todas las variables, como las emisiones de amoniaco (-35% en los últimos 30 años), consumo de agua por cada kilo de carne producido (-30% en los últimos 30 años), uso de antibióticos (-47% entre 2020 y 2022), huella energética, fertilizantes…

Con todo, el reto marcado es lograr las ‘Emisiones Netas Cero’ en el horizonte 2030/2050. Un objetivo cada vez más cercano.

Bienestar animal

Por otra parte, no podemos olvidarnos de una seña de identidad de los profesionales del porcino, el bienestar animal. Los ganaderos de porcino siempre han cuidado de sus animales. No solo porque conviven con ellos, sino porque de su bienestar depende su propio futuro y el de sus familias.

En los últimos años, la mejor prueba de esa voluntad de proteger y garantizar el bienestar animal ha sido la creación en 2019 de la certificación y el Reglamento Técnico INTERPORC Animal Welfare Spain (IAWS).

Esta certificación se traduce al consumidor en el sello voluntario ‘B+ Compromiso Bienestar Animal’, que avala las buenas prácticas en bienestar animal, seguridad alimentaria, manejo de los animales, sanidad y bioseguridad, y no solo recoge la normativa española y europea, sino que es incluso más exigente. Eso ha situado a España en la vanguardia mundial en bienestar animal en porcino.

Los consumidores tienen hoy a su alcance carne certificada en bienestar animal ya que la gran distribución ha apoyado y aceptado el sello (que está disponible en cadenas como Carrefour y El Corte Inglés), y 163 operadores y más de 7.700 granjas se han certificado superando las auditorías realizadas por empresas especializadas externas al sector.

Calidad nutricional

Los productos porcinos conforman la principal fuente de aportación de proteína cárnica para los consumidores españoles (más del 42%). Un dato que cobra especial relevancia dada la gran calidad de esta carne, que aporta proteínas de alto valor biológico, aminoácidos esenciales, minerales (fósforo, zinc, selenio y hierro), o vitaminas tan importantes como las del grupo B. Parámetros que siguen mejorando gracias a la inversión en I+D del sector.

Consumida con moderación y en el contexto de una dieta saludable como la mediterránea, contribuyen a una buena salud cardiovascular. Además su valor nutricional y su digestibilidad es ideal para todas las edades, incluyendo grupos poblacionales como niños, ancianos, deportistas y mujeres, principalmente durante el embarazo o la lactancia. 

Jóvenes y ganadería familiar

Por todo lo comentado anteriormente, el porcino es un sector que ofrece muchos incentivos para los jóvenes y que sigan vigentes conceptos como relevo generacional o ganadería familiar. Eso sí, de un modo muy diferente al que algunos lo siguen asociando por error.

Trabajar en una granja moderna o en una industria porcina es hacerlo en un entorno tecnológico y digital avanzado. En un sector líder mundial en excelencia productiva y empresarial que demanda, principalmente en un entorno íntimamente unido a la naturaleza, profesionales especializados en nuevas tecnologías, genética avanzada, bioseguridad, logística, digitalización, internacionalización, marketing…

Una oferta que cumple con todas las expectativas que demandan los jóvenes que buscan un desarrollo profesional que les garantice un futuro en un sector moderno, innovador y con retos atractivos en esta materia.