El consumo de carne de cerdo en España reforzó en 2024 el cambio de tendencia al alza que vivió en 2023 tras varios años de descenso. Este resultado no es fruto de la casualidad, sino de un sector que lleva décadas trabajando con una visión a largo plazo e integrando innovación, eficiencia, sostenibilidad y comunicación.

Hoy, es un referente mundial con éxitos que pocos sectores del país pueden igualar. España es el segundo exportador mundial de carne de cerdo, gracias, entre otras razones, a una estrategia de diversificación que ha llevado a las empresas porcinas españolas a estar presentes en más de 130 países y a ser el rival por batir en los mercados más codiciados del mundo, como China, Francia o Japón.

Allí la carne de porcino española es una garantía de calidad y seguridad alimentaria, además de ofrecer los estándares más altos en materias demandadas por sus consumidores como el bienestar animal o la sostenibilidad en la producción.

Precisamente ese es uno de sus pilares. El compromiso con el medio ambiente se plasma en iniciativas que optimizan el uso de los recursos y minimizan los residuos. En este contexto, en 2024 se dio un paso más con la presentación por parte de INTERPORC del ‘Informe de Circularidad del Sector Porcino’, cuyo objetivo es acelerar en la implementación de seis palancas que maximizan el aprovechamiento de subproductos. Estas acciones no solo reducen la huella ambiental, sino que también generan valor añadido a través de la producción de biocombustibles, fertilizantes y otros productos que benefician a diversas industrias.

Si a todo ello unimos el compromiso constante con la calidad de todos sus profesionales, desde las granjas a las industrias, y una visión innovadora que le permite adaptarse a los retos constantes del mercado global, tenemos la combinación de factores que está en el origen del éxito del sector porcino de España.